Ahora dejo el doble sentido y vuelvo al sentido del post del blog… poner una receta!
Ahí va hoy mi mermelada de uvas moscatel de las parritas elegidas y cuidadas con esmero por Enrique, recolectadas por el y elegidas especialmente para este dulce especial y riquísimo.
Separar las uvitas del racimo e ir metiéndolas en una cacerolota. Poner un par de manzanas sin el corazón cortadas en cuadraditos y luego poner igual peso de azúcar, que el de frutas que tenemos en la cacerola. Rociar con un chorrito de jugo de limón para su mejor conservación. La manzana le otorgará una suavidad al dulce, una cremosidad especial, y le quita un poco la acidez de la uva sin interferir en el sabor a uva moscatel del dulce.
Todo esto que es algo así como un montón de fruta arenada con el azúcar, lo dejamos en reposo hasta el otro día, o unas horas, para que la fruta largue su almíbar.
Luego empezamos a dar calor, con un difusor sobre la llama a término medio, por varias, pero varias horas. El tiempo de cocción se lo da la cantidad de dulce a hacer. Mas fruta, más tiempo… obviamente.
Cuando el dulce está listo, es decir ha tomado un tono ocre, con un mixer lo transformamos en un puré. Vamos a ver que flotan las semillitas… y son algo desagradables al comerlas, por lo duras… entonces conviene pasarle con paciencia una espumadera y quitar las mas posibles antes de envasar.
Los dulces caseros sin conservantes ni espesantes requieren manzana para su cremosidad y aún así hay que tener en cuenta que pueden ser menos densos o gelificados, que los comprados. Se pueden agregar gelificantes, pero yo los prefiero sin químicos.
Antes de envasar debemos esterilizar los frascos. Los hervimos abiertos, junto a sus tapas metálicas, en una cacerola donde quepan sueltitos y con las bocas hacia fuera. Luego los quitamos con una pinza y los dejamos secar bien, boca abajo antes de envasar el dulce.
El dulce se envasa en caliente en los frascos esterilizados e inmediatamente se ponen boca abajo para que saquen el aire y se genere el vacío que los hará más perdurables y les da el mote de “conservas”.
Espero que vuelvan alguna vez al dulce casero… los den como regalo especial y demostración de cariño a amigos y familiares y vuelvan a experimentar el placer del halago que recibían nuestras abuelas…”no hay como lo casero!”
Y como decía la amiga Julia Child…”Bon Appetit”

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